Cuando Sony puso en evidencia sus planes de hacer una tienda de vídeos, accesible por medio de sus últimas consolas (Playstation 3 y PSP), muchos comenzaron a pensar en los beneficios de que un grande como este se meta en el negocio.
La realidad no ha tardado mucho en demostrarnos que quieren seguir los pasos fallidos de otras propuestas, y que no cambiarán su actitud, imponiendo limitaciones ridículas a sus usuarios.

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