Bing es no-apto para el pornópata

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Aparentemente, buscar porno en Bing es una mala idea si nos encontramos en el ordenador de la abuela, la sala de estar, o donde diablos sea. Un enfuriado Internet dice que no sólo el criterio empleado por Microsoft deja mucho que desear, sino que además nos deja más expuestos que [INSERTAR ASTUTA COMPARATIVA].

Tras desactivar los filtros de búsqueda segura (y notando que el SafeSearch en BING se encuentra en alerta máxima por defecto), y una vez demos con el contenido picante, basta con poosicionar el cursor del ratón sobre la viñeta de los mismos para que estos se disparen... con todo y sonido. Sencillamente, exquisito.

YouPorn está matando a la industria porno

Imagen del artículo Si bien en un principio Internet ayudó a la industria del sexo ahora está prácticamente matando a este negocio, aun cuando el consumo de imágenes y videos pornos se mantiene en constante aumento. Sitios gratuitos dedicados a la difusión de pornografía en internet como YouPorn, Xtube, PornHub y Red Tube, están acorralando a una industria de más de 13 mil millones de dólares al año que hasta hace poco se creía indestructible.

Las redes sociales le sacan el trono al porno

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Bianca, un icono de la belleza en las redes sociales

Las redes Sitios como Facebook y MySpace no solo vienen ganando popularidad, sino que además superaron el éxito que desde hace años tienen las webs pornográficas. Hace solo diez años, el porno acaparaba un 20 % de los contenidos online, mientras que hoy en día ocupa un 10 % del total de páginas web. Según el experto en internet Bill Trancer: "Los jóvenes de entre 18 y 24 años pasan tantas horas pegados a la pantalla para responder a sus obligaciones sociales que no tienen tiempo para el porno".

Sobre el sexópata nipón y la importancia de un buen antivirus

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Pongámonos en la piel de un trabajador público cualquiera, más precisamente, del ayuntamiento local. Un hombre, pongamos, de unos 57 años, formal, de intachable presencia y de una puntualidad inglesa. Un trabajador más que se pierde entre los cientos o hasta miles de empleados que deambulan por los pasillos y realizan sus asignaciones diarias en la privacidad de su cubículo.

El hombre de quien hablamos, sin embargo, tenía una pequeña adicción que no era capaz de controlar en sus horas laborales: el hombre de Kinokawa era sin lugar a dudas, un adicto al sexo.

Esa adicción lo llevó a ser protagonista de una hazaña que quedará en la historia tanto de los oficinistas públicos como de los navegantes eróticos de la Web: este japonés fue capaz de visitar unas 780.000 páginas pornográficas en nueve meses.

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