El Gobierno chino dio un nuevo paso en su intento por controlar y limitar el acceso que tienen sus ciudadanos a la cultura, sobre todo si ésta viene del extranjero.
Pekín hizo pública esta semana una nueva norma, en la que exige que cualquier música importada que sea distribuida en el país a través de Internet debe contar con la previa aprobación del Ministerio de Cultura. Los websites con contenido musical estarán obligados a facilitar el contenido al ministerio, para que juzgue si hay que censurar sus canciones o no.

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