
Acabo de leer una noticia que si bien, a primera vista puede que suene algo irrelevante o anecdótica pero que (por lo menos en mí) despertó una reflexión bastante interesante. Sí, estoy hablando de los percances de Peter Gabriel con su sitio Web.
¿Cómo? ¿No se enteraron? Si acceden a la página del artista inglés encontrarán un anuncio donde se informa de la situación. Alguien, en la madrugada del lunes ingresó al centro de datos donde se encontraba el servidor físico que alberga el sitio oficial de Peter Gabriel y se lo robó.
Obviamente, el sitio está de baja. No fue que se rompió el disco duro ni que se quemó el procesador, tampoco se perdió la información ni se cayó el sistema eléctrico. Alguien entró al lugar físico donde se encontraba el ordenador (entre los cientos que había en el lugar) y se lo llevó como quien entra a nuestra casa y se lleva un televisor o una tostadora.
Es increíble lo que logra la Web. Uno se concentra siempre en protegerse de posibles intrusos informáticos, dotar al servidor de las más avanzadas utilidades para evitar que un hacker ingrese al sistema y se haga con el control de nuestra Web o borre nuestra información, y quitamos toda la atención de algo más básico y hasta evidente: la protección física del servidor que “rentamos”. Cuando contratamos un servicio de alojamiento, ¿cuántos de ustedes se aseguran de que los equipos donde se albergan sus sitios web se encuentran protegidos contra intrusos, no informáticos, sino ladrones de verdad?
Vía | The Register

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