Una PSP ubicada en el bolsillo de un niño de 12 años explotó sin previo aviso, a pesar de estar apagada. Además de crearle un agujero en sus pantalones, le produjo quemaduras de segundo grado.

La consola, según cuenta el niño, no comenzó a calentarse poco a poco, sino que de un momentó para otro explotó. Por suerte, el niño ya está curado.

Al parecer Sony sigue con problemas en sus baterias, recordandonos como en el 2006 y en el 2007 tuvo que hacer un recambio masivo en las portátiles que usaban las baterias de la firma.

Los padres del niño dijeron que contactarán a Sony para averiguar si este episodio se repitió en el pasado. Otras personas creen que la culpa es del juego que estaba en la consola, llamado Burnout.

Fuentes: Electronista | Click On Detroit