
Escuchar al director de Desarrollo de la Propiedad Intelectual de Microsoft Ibérica, Txema Arnedo, decir que el 46% de los españoles opta por instalar software de forma ilegal o pirateado, es un hecho que merece varias reflexiones.
Que los españoles no son amigos de las licencias no es un hecho que nos llame la atención, pues lo revelan las encuestas y el volumen de ventas en comparación con otros países europeos. En eso estoy totalmente de acuerdo con el señor Arnedo: “Se trata de un problema cultural”.
Sin embargo, no puedo estar de acuerdo en una cosa: según Arnedo, esta conducta afecta tanto a Microsoft como a “otras (empresas) de software libre”. Ahí es donde me animo a discrepar. La piratería y el software libre son caminos por los cuales se canaliza una enorme distorsión en el mercado: la de los precios de las licencias.
El gran crecimiento del software libre, tal como lo analizamos en artículos anteriores, se da en un contexto de precios elevados que se encuentran muy por encima de lo que los usuarios están dispuestos a pagar por el software y a la vez, generando márgenes de ganancia astronómicos que se sustentan en una restricción a la baja de los precios por parte de las empresas.
Las consecuencias: Un creciente aumento y hasta predominio del software pirateado y un mercado repleto de posibilidades para los desarrolladores de software libre. Nada bueno para el principal proveedor de software pago de todos los mercados.
Vía | El Mundo

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