
Ya van dos casos, en lo que va de la semana, de explosión de baterías. El primero en Corea del Sur, el pasado martes, donde un hombre fue encontrado muerto con el teléfono móvil destruido y la batería derretida en su bolsillo. El móvil era de la empresa LG y aún se está investigando el incidente.
Mientras tanto, en Nueva Zelanda, un hombre se despertó a la 1.30 de la madrugada cuando su móvil hizo explosión y entró en llamas. El desperfecto: La batería. Esta vez fue un Nokia. La empresa, si hacemos memoria, retiró millones de baterías del mercado por desperfectos técnicos hace unos meses.
Se trata de casos excepcionales, sin embargo, nos entra un poco de miedo al pensar que esos teléfonos que tantas satisfacciones nos brindan, no son aquellos aparatitos indefensos que nosotros pensábamos.
Vía | Info World

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