
Por lejos, el mejor. Me refiero a Amarok, ese reproductor de música con el que siempre soñamos pero nunca creímos que fuera posible.
La impresionante cantidad de prestaciones con las que cuenta no tiene igual ni en el mundo de los reproductores pagos ni en el de los de código abierto. El propio programa viene equipado con un gestor propio de carátulas que las descarga directamente desde Amazon, junto con la información de las canciones y además, la letra de las mismas, que quedará archivada en nuestro equipo para tenerla disponible siempre que queramos consultarla.
Además, su integración con Last.FM permite que el programa nos aconseje y recomiende música a partir de nuestros gustos y preferencias. Y como si esto fuera poco, está integrado a Wikipedia, donde podremos consultar información sobre el género, el artista o la canción que estamos escuchando.
Todo esto, sin movernos de un programa muy bien estructurado y llamativo, un software liviano comparado con otros reproductores, con un único percance: solamente está disponible para usuarios de Linux. Y es que se trata de una apuesta al software libre que nos invita a cuestionarnos aquello de lo que hablábamos el viernes ¿hasta cuándo el software pago mantendrá su posición en el pedestal del mercado de los programas informáticos?
Vía | Ubuntu

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