Google arregló hace poco una vulnerabilidad de su servicio de correo Gmail, que permitía a agresores externos robar mensajes de otros usuarios, sin que estos lo noten.
El atacante podía forzar a un usuario a agregar un filtro, que enviaba el mail a la dirección que el atacante deseara.
Esta técnica, conocida como Cross-Site Request Forgery (CSRF) permite a atacantes realizar acciones similares a las que pueden hacer los usuarios y no deja huellas. Tiene similitudes con el Cross-Site Scripting (XSS).
Estas vulnerabilidades dificilmente pueden ser detectadas por bots, y muchas veces se necesita de una persona de carne y hueso para detectarlas.
Como usuario de Google, les agradezco haber solucionado la vulnerabilidad…
Fuente: Netcraft

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