En Canadá un joven salió a correr escuchando su iPod bajo plena tormenta. Desafortunadamente un rayo cayó en un árbol a pocos metros y se prolongó hacia su cabeza por los cables de los auriculares.
La combinación del metal y de su sudor atrajo al rayo hacia su cabeza, provocándole quemaduras en el pecho y cuella y ruptura de tímpanos y mandíbula.
Está claro que los iPods no atraen a los rayos, sin embargo la combinación de esas circustancias y la cercanía al árbol produjo el desafortunado hecho. Lamentablemente este tipo de accidentes ocurren muy a menudo con las personas que utilizan laptos, reproductor MP3 u otros gadgets, principalmente porque en ese momento cuentan con un objeto que sirve de vía para la electricidad.

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