PrivacidadLa publicidad en línea aparece en varias formas, sean estas indistinta, segmentada por zona geográfica o bien personalizada al internauta, esta goza de algunos beneficios que otras no pueden por el simple hecho de que se transmiten por un medio que no es interactivo, contrastando con Internet que si lo es.

Pero, mientras más personalizada esté la publicidad, más riesgos esto implica para el internauta, ya que de alguna u otra forma conocen sus gustos, hobbies y demás.

En el New York Times, hoy se publica una nota que es parte reflexión y parte investigación, en donde se trata de ver las dos caras frente al conflicto que surge entre la publicidad en línea personalizada, y los grupos que velan por la privacidad del usuario.

A modo de aclaración, la forma de que una publicidad pueda ser personalizada para cada uno de nosotros, es simplemente conociéndonos de antemano. Esto, es imposible en negocios del mundo real (a menos que puedan identificarnos de algún modo), por lo que en Internet se estila y explota bastante, a fines de obtener un mayor grado de eficacia a la hora de cazar potenciales clientes.

Por un lado, las empresas de publicidad en línea, argumentan que dicha táctica en realidad es para un buen fin… darle al cliente lo que busca, mientras que por el lado de los defensores de la privacidad, el argumento es que se recolecta demasiada información sobre una persona, como para conocerla por completo y esto podría provocar que una empresa se aprovechase de mal modo de dicho internauta.

Lado a lado, se tiran con lanzas y flechas, mientras que nosotros como internautas somos las principales víctimas de este tipo de anuncios. El tema que queda en cuestión es analizar si realmente sería negocio publicar un sitio web, siendo que al no poder explotar las publicidades personalizadas, estos carecerían de un buen ingreso de publicidad suficiente para poder mantener el mismo.

En fin, es como ponerse a analizar el cuento del huevo y de la gallina, pero aquí el asunto pasa porque los datos recolectados de cada internauta se minimicen (fijando cuales se pueden recolectar, como los que no) hasta el punto de que una persona no sea necesariamente identificable por medio de estos datos, es decir, el perfil esté formado, pero no asociado a un sujeto en cuestión.

Fuente: New York Times