Leyendo mapas en el navegador, atendiendo llamadas en el móvil,intentando programar la radio: todos accesorios confortables y atractivos pero a su vez críticos para el conductor de hoy en día. Sólo intente mantener sus ojos en el camino y sus manos en el volante en alguno de los habitaculos tecnológicos de los automóviles nuevos.
La otra semana, mientras iba manejando en la ruta 7 desde la ciudad de Buenos Aires a Junín (Argentina), ovservé un vehículo del tipo SUV (4×4 como le dicen en mi país) frente a mi salirse del camino de golpe y chocarse contra un cartel que avisaba la distancia que faltaba recorrer para llegar a los distintos destinos que esta ruta atraviesa. Me detuve, corrí adonde estaba el vehículo, y vi alli a 2 jóvenes dentro del mismo, aparentemente bien. En el habitáculo se sentía la música a todo volumen y había algo en la pantalla de navegación.
Esto ocurrió en una ruta cuyo pavimento se encuentra en perfectas condiciones, en un día soleado y sin mucho tráfico. Y mientras llevaba a las dos jóvenes a una gasolinera para buscar un remolque para su vehículo, pense cuan seguro iba yo en mi viejo Mustang de casi 30 años de antiguedad sin ventanas eléctricas, sin equipo de audio moderno y sin pantalla de navegación mientras que esas mujeres iban en su Mercedes ML nuevo con abs, airbags y otras tecnologías de última generación.
¿Por que? La respuesta es porque yo estaba prestando atención.
Recuerdo que hace tiempo leí un estudio que decía que en un tramo de ruta que estaba con muchos pozos por deterioro, los accidentes que había allí eran de una cantidad muchísimo menor que en las rutas en mejor estado de conservación, y los accidentes que ocurrieron fueron todos muy leves. Esto se debió a que los conductores prestan atención cuando se encuentran con este tipo de camino. Ellos conducen a menor velocidad. Así que creo que el departamento de vialidad deliberadamente no la debería reparar. Cosas como esas son las que nos dan la pauta de que casi todos los accidentes de tráfico son por falta de atención.
Recientemente, conduje un automóvil alemán nuevo con radio satelital que me iba informando de hechos realmente “importantes”: Van 1,3 minutos de la canción. Ahora 1,4 minutos, ahora 1,5 minutos… ¿Para que necesito yo conocer eso? ¿Y por que yo debo saber en que año fue grabado el tema?
Esta clase de cosas hacen que el conductor se distraiga. Si… yo se que también puedo apagar la radio. Pero es que se vuelve tan adictivo que no dan ganas de apagarla.
En otra ocasión, uno de mis viejos autos (como se darán cuenta tengo autos antiguos. No es porque mi posición económica no me permita comprar un automóvil nuevo sino porque mi hobby es coleccionar y restaurar automóviles de 1950 a 1980), sufrió una pinchazo en un neumático en la autopista que conduce de la ciudad de Buenos Aires a La Plata. Así que, una vez me bajé del carril, encendí las luces de la baliza, salgo del coche, voy hacia el baúl (cajuela) a buscar el neumático de repuesto para reemplazarlo y en ese momento veo que vienen coches agitándose entre el carril y fuera del carril como descontrolados cuyos conductores, como esclavos de una tecnología que parece que no pueden dejar ni por un segundo, van absolutamente distraídos de lo que pasa en el camino. Y uno de ellos va con su teléfono móvil como si lo tuviera pegado cual sanguijuela en su oído. Se dirige sin mirar a la parte posterior de mi coche y, a tan solo un segundo de que haga impacto y me deje destrozado a mi y al coche, se siente un “aaarrrrggghhh!” del frenazo que debió hacer y recién entonces desvía.
Y no solo es el hecho de que los automóviles nuevos estan llenos de artículos distractivos. Encima sus controles son confusos, lo que hace que todo esto sea una combinación muchas veces letal. El otro día, fuí a un test drive en el que presentaban el nuevo Ford Mondeo V6 con sistema de comando con voz. El reloj estaba marcando la hora incorrectamente entonces para reajustarlo, el test driver tuvo que conseguir el manual para ver como lo hacía. Terminado esto encendió la radio para mostrar la calidad de sonido que tenía y no funcionaba, por lo que tuvo que buscar la famosa tarjeta con el código de seguridad de 4 dígitos mientras presionaba a su vez el dígito 3 y encima al terminar de configurarla le sale la frase “code error”. Mientras hacía todo esto y seguía intentando encender la radio, el seguía probando el coche en el circuito del autódromo sin detenerse. Si un conductor experimentado enviado por la propia fábrica del vehículo tiene que pasar por tantas complicaciones… ¿Como se ve usted haciendo todo esto mientras conduce por la embotellada autopista yendo camino a su trabajo?
En algunos coches con esos pequeños controles que parecen joysticks en la consola, tales como los BMWs con iDrive, es incluso peor. No sé porqué tengo que pasar sobre el sistema de aire acondicionado para encender la radio. Solo quería escuchar FM, y ahora está soplando el aire frío. ¿Por que?
Porsupuesto… no considero tampoco que todas las tecnologías aplicadas a los vehículos son malos. Claro que no. Los sistemas de navegación son herramientas bastante buenas. Trabajan bien, y usted no tiene que encenderlo si así lo desea.
Algunos coches tienen sistemas en los que puede configurar automaticamente la velocidad de crucero y seleccionar la distancia a la que desea mantenerse del vehículo que viene delante, un coche de distancia, dos coches de distancia, etc. Luego, si el sistema observa un problema frente a ud, aplica automáticamente el freno.
Pero usted podría simplemente prestar atención al camino y conducir.
Para terminar esta nota (que mas que nota suena a monólogo) me parece que la tecnología puesta al servicio de la seguridad en los vehículos está perfectamente bien. Pero la tecnología aplicada en muchos casos a accesorios que no tienen una necesidad concreta a la hora de conducir pone en riesgo la seguridad vial de conductores y peatones y es un tema en el que los fabricantes de vehículos tendrían que comenzar a tomar conciencia.

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